Por Francisco Martínez

Nació en Oneglia, Italia (hoy día llamado Borgo d'Oneglia, un pequeño pueblo a 3 km al norte de Imperia). Recibió sus primeras clases de su piano de su padre y su abuelo que eran organistas. Durante la Segunda Guerra Mundial fue reclutado por el ejército, pero en su primer día se hirió en una mano mientras aprendía a usar la pistola. Pasó un tiempo en un hospital militar antes de escapar para luchar en grupos anti-nazis.

Después de la guerra, Berio estudió en el Conservatorio de Milán con Giulio Cesare Paribeni y Giorgio Federico Ghedini. Abandonó los estudios de piano debido a la herida en su mano y se concentró en la composición. En 1947 se estrenó en público uno de sus primeros trabajos, una suite para piano.

Berio se ganó la vida durante ese tiempo acompañando clases de canto, así conoció a la soprano americana Cathy Berberian con quien contraería matrimonio poco después de graduarse (luego se divorciaron en 1964). Berio escribiría numerosas piezas en las que explotaba la única y versatil voz de su esposa.

En 1951 viajó a los Estados Unidos para estudiar con Luigi Dallapiccola en Tanglewood, quien le hizo interesarse por el serialismo. Posteriormente acudió a los cursos de verano de Darmstadt, donde conocerá a Pierre Boulez, Karlheinz Stockhausen, György Ligeti y Mauricio Kagel. Comenzó a interesarse en la música electrónica, fundando el Studio di Fonologia, un estudio de música electrónica en Milán, con Bruno Maderna en 1955. Invitó a un número de significativos compositores a trabajar allí, como Henri Pousseur y John Cage. También creó una publicación sobre música electrónica, Incontri Musicali.

En 1960, Berio volvió a Tanglewood, esta vez como compositor residente, y en 1962, invitado por Darius Milhaud, ingresó como profesor en el Mills College en Oakland, California. En 1965 comenzó a impartir clases en el Juilliard School y allí fundó el Juilliard Ensemble, un grupo dedicado a interpretar música contemporánea. En ese mismo año, Berio se casó por segunda vez, esta vez con la notoria filósofo Susan Oyama (se divorció en 1971). Entre sus estudiantes se encontraban Louis Andriessen, Steve Reich, Luca Francesconi y, quizás sorprendentemente, Phil Lesh de la banda Grateful Dead.
Durante todo este tiempo, Berio estuvo constantemente componiendo y forjándose una reputación, ganando el Premio Italia en 1966 por Laborintus II. Su labor como compositor quedó consolidada cuando su Sinfonía fue estrenada en 1968.

En 1972, Berio regresó a Italia. Desde 1974 hasta 1980 fue director de la sección de elctroacústica del IRCAM en París, y en 1977 contrajo matrimonio por tercera vez, ahora con la musicólogo Talia Pecker. En 1987 creó Tempo Reale en Florence, un centro con intenciones similares al IRCAM

En 1994 se convirtió en Distinguido Compositor Residente en la Universidad de Harvard, manteniendo este cargo hasta el 2000. También en el 2000 fue nombrado Presidente y Superintendente de la Accademia Nazionale di Santa Cecilia de Roma. Continuó componiendo hasta el final de su vida. Luciano Berio falleció en el 2003 en un hospital de Roma.

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Hace ya 21 años que se fundó la Asociación de Saxofonistas Españoles. Era una época diferente a la actual. En esos momentos comenzaban a dar fruto las experiencias de los saxofonistas que durante los años ochenta fueron a estudiar en Francia principalmente.  A partir de 1986 en España hubieron varias manifestaciones del saxofón que tuvieron una cierta importancia: Los Segundos Encuentros Europeos del Saxofón en Alicante (1987), las Jornadas del Saxofón del Círculo de Bellas Artes en Madrid, el primer concierto de Daniel Kientzy en España (también Círculo de Bellas Artes), el primer Concurso Nacional de Composición para Saxofón, con un concierto para estrenar las obras seleccionadas en el Auditorio nacional de Música, el primer Concurso Nacional de Interpretación de Saxofón en Valencia (ambos organizados por la ASE), todo ello rodeado por actividades similares en Europa, como los Primeros Encuentros Europeos del Saxofón en Aix-Les-Bans en Francia (196), y los III Encuentros Europeos del Saxofón de Dinant en 1990, los Congresos Mundiales de Tokio en 1988 y en Pésaro en 1992 (Italia).

Todo este fervor saxofonístico se rodeaba de los primeros cursos de saxofón de profesores de prestigio venidos de más allá de nuestras fronteras: Jean Pennings en Vigo, Daniel Deffayet, Claude Delangle y Serge Bichon, en el Conservatorio de Madrid. Deffayet también haría cursos en Narón, Valencia y en Benidorm, Jean Marie Londeix en Madrid y Sevilla. La Universidad Europea del Saxofón se inicia en Francia (1989) y en España (1990). Toda esta efervescencia de los "vientos dorados" (admítame mi querido amigo Tomás Marco que utilice su frase) aunque ahora nos parezca increíble, funcionaba sin internet, a golpe de teléfono, de carta. Dicha agitación y entusiasmo era capaz de juntar a doscientas personas en la asamblea de constitución de la Ase en el Conservatorio de Madrid en el año 86, incluso con la organización de un autobús desde Valencia también por nuestro forofo e incondicional Miguel LLopis.

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Historia del Saxofón

 
 
          El Saxofón fue inventado alrededor de 1840 por Antoine-Joseph Sax (1814-1894), apodado Adolph Sax, nacido en Dinant (Bélgica); factor de instrumentos, como su padre, presenta su muevo instrumento al público por primera vez en agosto de 1841 (Saxofón Bajo), formando parte de la segunda exposición del Museo de la Industria de Bruselas. El 3 de febrero de 1844, Sax en persona interviene en la audición de la primera obra instrumental con saxofón; se trata de una transcripción que Berlioz hizo de su "Hymno Sacro", y que se interpretó en la sala Herz de París. A Berlioz, coetáneo y defensor de Sax, se le deben frases como: "El sonido de saxofón es tan dulce como un ángel". "El saxofón con respecto al clarinete -afirma Sax- es el Niágara del sonido". Pero hubo que esperar hasta el 21 de marzo de 1846 para patentar definitivamente el saxofón, en París.
 
       A partir de 1845 el saxofón pasa a formar parte de las bandas de música militares de Francia, con lo cual comienza un largo e importante camino que se prolonga hasta hasta hoy, extendido desde hace ya años a las Bandas Sinfónicas, donde desempeña un extraordinario papel. Es también utilizado magistralmente como vehículo sonoro desde 1850, para expresar la atmósfera fascinante y exótica del Jazz, primero en América, y después hacia los años 20 del siglo XX en Europa. Sin embargo, no es frecuente encontrar al saxofón formando parte integrante de la Orquesta Sinfónica, a pesar de que autores como: Thomas, Massenet, Bizet, Meyerbeer, Ravel, Prokofief, Milhaud, Strauss y Gershwin entre otros lo emplearan en algunas de sus obras. Su desarrollo también se ha visto afectado por la falta de continuidad de su uso en Orquestas Sinfónicas y por un estancamiento en el progresivo proceso de aumento de empleo del instrumento por los compositores así como en la popularización del saxofón entre el público. El problema principal se reduce, a la falta de verdaderos especialistas de saxofón. Un saxofón tocado de forma erronea es contraproducente al aumento de su prestigio y popularidad. Las intervenciones del saxofón en la Orquesta sinfónica deberían de ser confiadas a saxofonistas de calidad, y no a clarinetistas que por muy buenos que sean, no dejan de ser clarinetistas.

          Un panorama más brillante ofrece, sin duda alguna, el repertorio concertístico, en el que el saxofón es destinatario de conciertos, música de cámara y composiciones de diversa índole formal. Actualmente, el número de obras en las que interviene el saxofón como líder, sobrepasa las diez mil. Destacan compositores como: Debussy, Glazunov, Ibert, Arma Villa-Lobos, Jolivet, Husa, Koechlin, Denisov, Constant, Creston, Rivier, Martín, Milhaud, Webern, etc... España se ha incorporado recientemente a este capítulo; en tal sentido contamos con Halfter, De Pablo, Marco, Alís, Villarojo, Otero, Angulo y Arteaga entre otros.

          Sería faltar a la realidad del saxofón, si no indicamos los nombres de aquellos saxofonistas que con más acierto han hecho del saxofón lo que es hoy. En música clásica destacan: Marcel Mule (considerado el inciador de la escuela clásica del saxofón), Sigurd Rascher, Jean-Marie Londeix, Celil Leeson, Daniel Deffayet y Donald Sinta entre otros. En Jazz destacan: Rudy Wiedoeft, Sidney Bechet, Charlie Parker, Coleman Hawkins, Paul Desmond, Stan Getz, Gerry Mulligan y el español Pedro Iturralde.
 
Fuente: Wikipedia

 

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